“Ya no queda nada nuevo por hacer en el arte…todo ha sido pensado ya”.

El “apropiacionismo” de la mano de Sherrie Levine.

Esta idea, en realidad, tampoco se trata de un sentimiento infundado pues mientras llevamos a cuestas un peso de historia importante(a través de la cual construimos y pensamos todo lo que nos rodea) la modernidad nos exige hacer algo que no se haya hecho antes. En mi opinión, lo que hizo Sherrie Levine fue responder a esta premisa, es decir; reutilizar y apoderarnos de que aquello que nos ha influenciado en vez de sentirnos abrumados con su peso. Esta fotógrafa, o re-fotógrafa, muestra en su obra el sistema del arte, y en su obra aparecerán conceptos conceptos como: “copia/original”, y lo cuestiona. Se la considera una de las mayores representantes del apropiacionismo que es un movimiento artístico que usa elementos, imágenes, o por lo general, la obra de otro artista, para la creación de una nueva obra, alterando o no la obra original. Su trabajo se basa en la idea/concepto más que la estética de la obra en sí misma.

En 1981, Levine exhibió su serie titulada After Walker Evans, veintidós fotos de fotografías tomadas por Walker Evans durante la Gran Depresión como parte de un proyecto que documentó la pobreza de esta época en los Estados Unidos. Estas obras consisten literalmente de las fotos de un libro de Evans re-fotografiadas, virtualmente idénticas a las originales pero esta vez firmadas por Sherrie Levine, como si su firma ejerciera una fuerza transformadora y radical. Sobra decir que esta serie resultó muy desconcertante para el público de su época y que sigue siendo muy controversial para los espectadores de hoy en día. Desde un punto de vista feminista, hacer que Walker Evans tome su nombre puede entenderse como una crítica a las instituciones del arte que han impedido el desarrollo de las mujeres como artistas. Pero también puede ser un comentario sobre el derecho de autor que seguían entendiendo como arte sólo aquellas piezas que reflejaran la personalidad del artista en pintura, dibujo, composición musical, escultura… pero no la fotografía ni el cine pues estaban mediadas por una máquina.

En este caso, lo que la artista critica de Evans, es en definitiva, lo que ella misma hace ya que al apropiarse de imágenes ya existentes como si fueran propias, se aleja de todo acto creativo, revelando su escasez de originalidad.

En su obra “Fountain(after Duchamp)”, hace una réplica exacta del readymade de Duchamp. Resulta provocadora pues la realiza en bronce un material asociado con el concepto de bellas artes, cuestionado por Duchamp, por el alto coste del bronce(referencia al mundo del arte como mercancía). Por otra parte, esta obra tiene como fin expandir las fronteras del readymade de Duchamp: desde su punto de vista, la historia del arte es una fuente infinita de readymades.

En 1981 Levine escribió un texto basado en un cuento de Borges titulado Pierre Menard: Autor del Quijote. Menard es un escritor francés que en pleno siglo veinte decide reescribir el Quijote de Cervantes, palabra por palabra; “…llegar a la obra final del Quijote a través de las experiencias de Menard.” Levine de alguna forma llega a sus fotografías de Walker Evans desde su propia experiencia, desde su momento único y desde su condición de mujer. Tanto Levine como Menard proponen una versión casi idéntica de la obra original pero infinitamente más ambigua, más provocadora. Quizás por esto sea mejor pensar en Sherrie Levine no necesariamente como artista sino como intérprete, crítica y comentarista de la historia del arte.

Personalmente, el apropiacionismo siempre me ha despertado cierto desconcierto, llevado a su máxima expresión por la obra de “Net.art” de Michael Mandiberg (2001) que se basa en el escaneado de la obra de Sherrie Levine (1979 o 1981), que a su vez reproduce una fotografía de Walker Evans (1936). Es decir, que hablamos de una obra de net.art que se apropia de otra obra de arte que a su vez se apropio de una fotografía documental que, siendo el origen de esta larga saga artística, podría también considerarse obra de arte…

¿Cuál es entonces la diferencia entre copiar, escanear o reproducir una obra de arte y crear una obra apropiacionista? Por un lado la intención artística y, por otro, el discurso de fondo que hay en el acto conceptual de la apropiación que, para Sherrie Levine, incluía una lectura alegórica de su obra.

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