AMOR Y PERFORMANCE: Marina Abramovic y Ulay

Descubrí a esta pareja de artistas gracias a una amiga y que mejor que un día como hoy para recuperar su historia.

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Marina Abramovic y Ulay fueron compañeros sentimentales y profesionales desde finales de los 70 y buena parte de los 80. Su primer encuentro se produjo mientras Marina desnuda en público se dibujaba con una cuchilla en el vientre la figura de una estrella (símbolo comunista).  Desde ese momento se unieron espiritual y carnalmente y formaron un dúo artístico llamado El Otro.  Durante doce años realizaron piezas en las que llevaron al extremo las ideas de lo simbólico y lo ritual.

En una de sus performances estuvieron atados uno de espaldas al otro, inmóviles, durante 17 horas; unieron  sus bocas sin separarse respirando el mismo aire hasta perder el sentido;  se gritaron, cara a cara, hasta quedarse afónicos y exhaustos.

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Mientras tanto, su arte apenas les daba para comer, vivían en una furgoneta y se duchaban en gasolineras mientras viajaban de un lugar a otro. Cuando fueron conscientes de que su relación llegaba a su fin decidieron realizar una última performance llamada Los amantes, en la cual cada uno se situaba en un extremo de la muralla China y tras una larga caminata de 2500 se unirían en el centro y tras el abrazo final dejaron de verse durante 23 hasta que en 2010 se reencontrarían con la retrospectiva que realizo el MoMA.

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En The Artist is Present Marina Abramovic pasó 176 horas y 30 minutos sentada en silencio en una silla mientras los visitantes, uno a uno, ocupaban el lugar de enfrente y le sostenían la mirada durante unos minutos. La gente hizo cola noches enteras, días, para tener esa experiencia. Al final era casi una locura colectiva. Muchos lloraban. Ella apenas se movía, pero les respondía con una mirada intensa y atenta, con tiempo y silencio.

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Fue marina quien invitó a Ulay a la inauguración como parte fundamental dentro de los inicios de su obra y, mientras el artista recorre la exposición descubriendo las huellas de su propia biografía, se proyectan películas de sus performances juntos.

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En realidad, la gracia está en que 23 años después, se encuentran otra vez frente a frente en una performance tal y como lo habían hecho en sus mejores años. Y sí, la emoción de Marina es real. Se habían visto 3 días antes, de hecho, ella le había invitado a cenar a su casa, pero aún así, lo que pasa entre ellos durante este momento frente a frente no se puede fingir.

En este enlace podéis ver el emocionante reencuentro de los artistas:

Como diría el dicho, “donde hubo fuego, cenizas quedan“, y es lo que parecen decir los ojos de estos artistas del performance, y como no podría quedar aunque sea un ápice de cariño en donde antes hubo un amor tan profundo.